Recuerdos del futuro
Acaban de hacerme un regalo que conlleva, en su propia esencia. una bomba de relojería de dudosa complacencia.
Y digo de relojería porque es una cita en el tiempo, una promesa de felicidad a cumplir en fecha fija.
El tormento está no en la duda de su cumplimiento -que será inexorable- sino en el extremadamente lento transcurrir de las horas y los días y en el constante y permanente imaginario del desarrollo de los hechos.
¿Será cierto que para conjurar los desastres no hay nada como imaginarlos con premeditación y alevosía?
Nada malo ocurrirá que antes no haya yo planteado. Todo lo bueno será inesperado,etc., etc.
Salud y progresía...